SER BOMBERO NO ES SÓLO DE VARONES
Entrevista a una mujer bombero
MARTÍN OLVERA / LA UNIÓN DE MORELOS
Si a las personas se les pidiera adivinar cuál es el trabajo de Génesis Yáñez Reséndiz (una mujer de cabello rizado, ojos color claro, menuda y robusta), muchos no dudarían ni pensarían dos veces al decir secretaria, doctora, maestra, contadora, ama de casa, estilista o cualquier otra ocupación digna de una mujer.
Sin embargo, todos fallarían sus respuestas porque Génesis es una de tantas mujeres que han decidido explorar terrenos laborales pensados antiguamente para hombres; actividades que requieren fuerza física o donde se corre peligro eminente, como el trabajo de policía o bombero.
A los 19 años, Génesis dejó de cortar o peinar cabello para atender llamadas de emergencia. Primero fueron seis años como radio operadora en una estación de policías. Ahora tiene siete en una corporación de bomberos
La joven mujer irradia alegría cada vez que habla de su trabajo porque realiza una labor que le resulta “enormemente gratificante”, como ella dice. Aunque desde el principio no todo fue fácil ni sencillo.
“Imagínate: estar en un lugar donde los hombres ven que te quieres meter en su terreno de trabajo es difícil cuando llegas. Es difícil por ser mujer, pero también lo es porque no te dejan hacer cosas o te menosprecian”, explica la joven bombero para luego agregar: Te dicen que no puedes cargar esto o aquello porque está pesado. Pero como mujer te preocupas en demostrarles a los hombres que sí se puede, que efectivamente se puede.
Si bien es cierto que a Génesis le apasiona ayudar a las demás personas, ella no se considera una heroína. De hecho afirma que los héroes no existen. “Aquí no tenemos héroes. Claro que nuestra misión es apagar incendios o rescatar a personas en peligro, pero también está en juego nuestra seguridad”.
Ella no sólo se desempeña como bombera, también es radio-operadora; atiende llamadas de emergencias para enviar al equipo de trabajo que sofocará incendios o que atenderá otros problemas como fugas de gas, de ácidos o de cloros; así como también el control en enjambres de abejas.
Precisamente por esto Génesis sabe que las cosas que ocurren afuera de la estación de bomberos son otra realidad a como se ven en televisión o en los periódicos. Porque para poder contar las experiencias que ha tenido en los incendios de verdad, Génesis tuvo que capacitarse como todos en la estación.
De pronto, un día cambió de escenarios: tuvo que apoyar en un incendio real. Atrás quedó aquél cuarto acondicionado con tubos de gas para hacer fuego donde era fácil controlar la situación. Ahora tenía que poner en práctica todo lo que había aprendido. El terror, claro está, se presentó ante ella. Era la primera de muchas experiencias.
“Me dio mucho miedo. Iba pensando en que no me pasara nada. En que todo se pudiera controlar rápido. Me preguntaba a cada momento qué encontraría cuando llegara”, expresa Génesis. “Sabía que no iba sola, que detrás de mí había más personas. Y que no me iban a dejar sola”, continúa, pero reconoce que a ese miedo le ganó la emoción por su primera aventura al auxiliar a personas que estaban en peligro.
Ya después vino la calma cuando Génesis explotó en felicidad. ¿Cómo es esa sensación después de salvar vidas, apagar incendios?, se le consulta. Antes de su respuesta ella ríe: “Se siente una satisfacción muy grande. No te la podría explicar, necesitarías vivirla para sentirla. Es muy padre, muy grande la emoción”.
Previamente, Génesis aclaró que cuando los bomberos atienden una llamada de auxilio el ritmo de acción antes de salir de la estación es importante. Y a ella, por ser mujer, no se le da preferencia alguna. Todo es igual.
“Las cosas no son distintas. Aquí, en la estación de bomberos, tienes que ser rápido porque depende mucho de ti la vida de más personas”. El tiempo de salida es de dos minutos máximo y el uniforme de bombero se pone en menos de un minuto. No es tan fácil como parece: el traje está compuesto de botas, pantalón con tirantes, chaquetón, monja (una especie de tela que los cubre del fuego o humo en la cara), casco y guantes. Todo eso junto llega a pesar de 15 a 20 kilos, pero cuando se moja “pesa todavía más”, refiere Génesis.
Ya está claro que a la joven mujer bombero le gusta demasiado su trabajo por las satisfacciones o gozos que éste le produce, pero ¿cuál es la reacción de las personas que corrían peligro cuando ven que una mujer los salvó?, se le interroga.
“Al principio sólo nos ven los ojos. En mi caso se dan cuenta que una mujer los atendió porque al final, cuando todo está arreglado, me quito el caso. Y entonces los niños dicen: mira mamá, es una mujer, una muchacha. Es raro que te miren, que digan eso, pero sientes demasiado bonito”.
A Génesis no le importan los “súper sueldos ni los reconocimientos”, ella únicamente quiere escuchar la palabra “gracias” porque le resulta “gratificante”. Aunque su trabajo a simple vista parece complicado porque los hombres tienen ventaja física, Génesis considera que ha tenido suerte: “No me han amenazado ni agredido ni nada por el estilo. Siento que algo me cuida, o quizá es suerte, creo que siempre ha sido suerte”.
-Pero si pudieras elegir entre ser bombero o estilista, ¿con cuál te quedarías?- se le cuestiona. Ya para entonces la respuesta parece ser innecesaria porque Génesis ha remarcado en todo momento su orgullo como bombera, su satisfacción en el trabajo.
Finalmente responde, con una sonrisa que deriva en impetuosa risa: "definitivamente me quedo en la estación de bomberos". Es Génesis, una mujer que se arriesga para salvar a los demás del peligro que los pudiera acechar.
*Fotografía de Hugo Rodríguez.
**Por cierto, olvidé mencionar la estación de bomberos donde Génesis trabaja, se llama Centro Control de Emergencias Civac.

7 comentarios:
Me gusto mucho tu reportaje. Historias como ésta son inspiradoras. Saludos.
Wow, ¡qué genial! Debí suponer que existían mujeres bombero, pero primera vez que puedo dar esto como un hecho. Gracias por el reportaje, un abrazo!
Ush.. si supieras la oscura vdd de Paty Mercado...
no la amarías!
jajaja!
sólo te diré lo más relevante!..
dejo de apoyar la causa de "amar sin discriminar" O mejor dicho el reconocimiento de las parejas homosexuales como ciudadanos con derechos, Sólo por no ser tildada de Machorra..!
Siendo que ella misma es Lesbiana =)
Que pena que no prediquemos con el ejemplo y no seamos congruentes.
Para mí éso es terrible y más como político.
Aunque acepto que si hizo mucho por el PSD para ubicarlo en el mapa.!
¡Hola!
Todavía es raro ver mujeres bomberas, pero me parece muy bien que las haya y que se les reconozca. Si la mayoría de las mujeres no son bomberas o no ejercen profesiones "masculinas", no es por falta de capacidad para hacerlo, sino por que culturalmente nos hemos dedicado a otras cosas. Igual con los hombres.
Un abrazo!
Muy buen reportage .
Gracias por permitirme conocer tu blog.
y gracias por visitar el mío.
Saludos
si deseas conocer a una Muxe..
en el partido tenemos vínculos con Amaranta Gómez. Líder de las muxes!
y candidata a un puesto político!
ella es agradable!
y tiene mucho que decir.!
Saludos!
Hola!
Excelente reportaje! te diría que sigas así, pero no, te digo mejor que mejores y mejores, ya de por si eres muy bueno.
Me encanta como comentas en mi blog, me pareciera que eres una persona que aprecia todos esos pequeños detalles curiosos de la vida que brindan una probadita de felicidad.
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