
Todas las noches hago la misma rutina. No la contaré porque me da un poco de pereza. Pero sí contaré que pasada la media noche tengo esa manía rara de salir a lavarme los dientes. Antes, claro, bajo hacia la cocina para traer una botella de agua fría.
Me encanta cepillar mis dientes por la noche. Es en ese horario cuando más lo disfruto. Pero la noche de anoche mi papá tocó la puerta del baño para decirme que no hiciera tanto ruido. Que diario se me ocurre lavarme el hocico tan tarde. Que lo haga más temprano, me dice. Y que no tarde mucho haciéndolo. Yo no sé si hacerle caso. Es que leí en varios artículos que uno se debe lavar los dientes durante más de cuatro minutos, algo así. Y me impacté al saber que no hacía eso. Entonces ahora no quiero perder tiempo.
Ya son varias veces que me sangro las encías. Y me apena decirlo, no se me quita la maña de hacerlo. Por la mañana mi boca parece hinchada, la percibo rara. El enjuague bucal es otra de mis satisfacciones higiénicas. Si salgo de mi casa sin enjuagar con Listerine Citrus, me regreso a hacerlo.
¡Quisiera tener una dentadura perfecta como la de Barack Obama!... ¡Oh sí!

3 comentarios:
Sí, parece que Barack Obama es el candidato perfecto para esos comerciales de pastas dentales. Un saludo míster Martinsísimo.
Oh my god! otra vez lo envié tres veces x(
Será que tiene una dentadura perfecta? o es lo que nos han hecho creer?!
En fin. es un tanto enfermizo éso que haces con tus dientes. cualquier conducta se convierte en patológica cuando nos lastimamos a nosotros mismos, a los demás o interfiere con nuestra cotidianidad!
cuídate!
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