
Oficialmente las vacaciones comenzaron el martes doce de este mes. El horror de los exámenes desapareció, arrastrando consigo el cansancio agobiante que durante cuatro meses sufrí.
El lunes por la noche dormí gustosamente porque hacía mucho tiempo que no lograba conciliar el sueño. Las tareas, trabajos en equipo, organizaciones imaginarias, entre muchas otras labores más, provocaron en mí una especie de malestar.
Durante cuatro meses pasó de todo. Pero lo peor fue la falta de dinero. Gasté mucho. En una pequeña libreta anoté todo, absolutamente todo lo que gastaba. Al final de la semana hacía un balance de los gastos. Y me ponía a pensar realmente qué era necesario comprar, en qué era necesario gastar. Cómo hacerle para ahorrar. La conclusión: me desesperé porque en tres semanas me di cuenta que, pese a muchos esfuerzos, no lograba reducir los gastos. Fue tan deprimente eso. Así que boté la libreta para llenarla con recortes de sudokus que terminé por regalarle a una profesora. Por cierto, le gustó mucho el regalo. Supongo que jamás imaginó que era verdad lo que le había prometido: muchos sudokus para ella sola.
Ahora he escrito en otra libreta una serie de propósitos para estas vacaciones. Quise que la semana terminara. Mañana lunes 18 de agosto pretendo empezar una especie de nueva vida. Es bastante mamón mi plan, pero tengo bastante optimismo en él.
Entre las acciones que figuran en mi plan están el terminar de leer las más de 25 revistas que he acumulado por falta de tiempo. (Es que le dediqué mucha prioridad a los tres periódicos que compro diario). Igualmente terminar de leer el libro de Cristina Pacheco. Y de paso seguir comprando libros baratitos para seguir armando mi biblioteca personal. Sacar algunos muebles estorbosos de mi habitación. Antaño me gustaban, los consideraba necesarios pero ahora me asquea verlo. Tengo planes de ahorrar para comprarme un escritorio para la computadora, el actual que tengo nunca me gustó. Desde hace cuatro días he dejado de comer porquerías. Así que mañana lunes, oficialmente las cochinadas no entrarán más por mi boca ni por cualquier otro lugar.
Ya no habrá más papas fritas. Ni refrescos. Ni panes de azúcar ni de canela ni de naranja. Mucho menos esa delicia de cuernitos Vivaldi de naranja. Nada de Coca Cola Light. Ahora el té de limón circulará por mi cuerpo junto con otros líquidos que me agradan más. Ya me aburrí de mi personalidad física, así que he decidido trabajar en ello. Para esto, como le dije a un compañero, bailaré como toda una puta para quemar calorías. De paso tonificar algunos músculos, entre otras pendejadas más. Esto de ver cuerpos excitantemente bellos en los Juegos Olímpicos me ha despertado muchas ganas de…
Ahora sí lo he decidido enérgicamente: tendré que ahorrar. Y lo más difícil: encontrar un trabajo. Mis planes de querer salirme de casa e iniciar una vida solitariamente fracasaron. Esta vez he decidido poner orden en todo porque realmente tengo demasiado interés en modificar muchos aspectos de mí.
Espero no ser víctima de la debilidad. Y espero también no fracasar nuevamente por insistir en planear las cosas. Me da miedo soltarme así nada más. Siempre he creído que para todo tiene que haber un plan. Mientras tanto idearé una opción B, por si las cosas salen aceitosas. Esta vez no quiero resbalar. No, no, no.
¡Que no!
El lunes por la noche dormí gustosamente porque hacía mucho tiempo que no lograba conciliar el sueño. Las tareas, trabajos en equipo, organizaciones imaginarias, entre muchas otras labores más, provocaron en mí una especie de malestar.
Durante cuatro meses pasó de todo. Pero lo peor fue la falta de dinero. Gasté mucho. En una pequeña libreta anoté todo, absolutamente todo lo que gastaba. Al final de la semana hacía un balance de los gastos. Y me ponía a pensar realmente qué era necesario comprar, en qué era necesario gastar. Cómo hacerle para ahorrar. La conclusión: me desesperé porque en tres semanas me di cuenta que, pese a muchos esfuerzos, no lograba reducir los gastos. Fue tan deprimente eso. Así que boté la libreta para llenarla con recortes de sudokus que terminé por regalarle a una profesora. Por cierto, le gustó mucho el regalo. Supongo que jamás imaginó que era verdad lo que le había prometido: muchos sudokus para ella sola.
Ahora he escrito en otra libreta una serie de propósitos para estas vacaciones. Quise que la semana terminara. Mañana lunes 18 de agosto pretendo empezar una especie de nueva vida. Es bastante mamón mi plan, pero tengo bastante optimismo en él.
Entre las acciones que figuran en mi plan están el terminar de leer las más de 25 revistas que he acumulado por falta de tiempo. (Es que le dediqué mucha prioridad a los tres periódicos que compro diario). Igualmente terminar de leer el libro de Cristina Pacheco. Y de paso seguir comprando libros baratitos para seguir armando mi biblioteca personal. Sacar algunos muebles estorbosos de mi habitación. Antaño me gustaban, los consideraba necesarios pero ahora me asquea verlo. Tengo planes de ahorrar para comprarme un escritorio para la computadora, el actual que tengo nunca me gustó. Desde hace cuatro días he dejado de comer porquerías. Así que mañana lunes, oficialmente las cochinadas no entrarán más por mi boca ni por cualquier otro lugar.
Ya no habrá más papas fritas. Ni refrescos. Ni panes de azúcar ni de canela ni de naranja. Mucho menos esa delicia de cuernitos Vivaldi de naranja. Nada de Coca Cola Light. Ahora el té de limón circulará por mi cuerpo junto con otros líquidos que me agradan más. Ya me aburrí de mi personalidad física, así que he decidido trabajar en ello. Para esto, como le dije a un compañero, bailaré como toda una puta para quemar calorías. De paso tonificar algunos músculos, entre otras pendejadas más. Esto de ver cuerpos excitantemente bellos en los Juegos Olímpicos me ha despertado muchas ganas de…
Ahora sí lo he decidido enérgicamente: tendré que ahorrar. Y lo más difícil: encontrar un trabajo. Mis planes de querer salirme de casa e iniciar una vida solitariamente fracasaron. Esta vez he decidido poner orden en todo porque realmente tengo demasiado interés en modificar muchos aspectos de mí.
Espero no ser víctima de la debilidad. Y espero también no fracasar nuevamente por insistir en planear las cosas. Me da miedo soltarme así nada más. Siempre he creído que para todo tiene que haber un plan. Mientras tanto idearé una opción B, por si las cosas salen aceitosas. Esta vez no quiero resbalar. No, no, no.
¡Que no!
*Una mujer ríe afuera de mi casa, pero pareciera que está llorando. Eso es extraño. Ríe espantosamente. Yo quiero llorar, pero aparentar que ando riendo. ¿Podré?

12 comentarios:
Ya regresaste!!
Ahora yo soy Tamara.
Ja.
No sé si conservaré el corte o dejaré que mi cabello vuelva a crecer.
Pd. Buena idea dejar de comer comida chatarra, pero si no puedes lograrlo, siempre puedes vomitar!
Jo
Que curioso que tus vacaciones terminaran el día que las mpias empezaron.
Yo también soy muy planeativo, pero casi nunca logro llevar los planes al pie de la letra; de todos modos, creo que sí me ayuda mucho para hacer las cosas bien tenerlas bien planeadas, pero los imprevistos surgen siempre, sí o sí.
De cualquier modo, te mando toda mi "buena vibra". Y ya olvídate de querer llorar y parecer que ríes. Si quieres llorar hazlo y punto, y después continúa con los planes.
Saludos.
Fe de erratas:
Mis vacaciones terminaron el día en que las tuyas empezaron.
Las vacaciones son horribles, yo llevo un mes y no he sabido que hacer con ellas. Y como que siento que no quiero perder el tiempo, quiero hacer las cosas que normalmente no puedo hacer porque estoy demasiado cansada, pero a la vez no tengo ganas de ponerme a hacer nada... ¡Cuando uno está ocupado, está ocupado y no piensa en eso!
AAAHHHHH!!!!
Bueno, sólo pasaba a pegarte un saludito, después de mucho rato.
Un abrazo.
todo esta muy bien... excepto lo de los cuernitos de vivaldi!!!! esos no le hacen daño a nadie y son bien ricos =D
Te deseo suerte en tu "nueva vida". Creo que todos necesitamos recrearnos cada cierto tiempo, alguien que no es capaz de hacerlo puede morir de aburrimiento. Un abrazo.
De vuelta por estos rumbos (por un ratito).
Suerte con la nueva etapa! Eso de una nueva "temporada" en las vidas de cada quien, es algo que realmente se debe considerar mucho.
Echele ganas, portese mejor que antes (o peor, en su defecto), y nunca deje de luchar por lograr todo lo que sea.
Los panes asesinos de vivaldi... OMG! cuanta cosa rica hay en mi pueblo!
Y si, a mejorar todo de todo, nunca es tarde para empezar.
Epale, felices vacaciones y a ponerse las pilas para iniciar el ultimo curso de la carrera. Nos veremos en breve, vale?
Abrazos!
Holaa
Que libro de la Pacheco andas leyendo??? Yo leí "Sopita de Fideo" y me gustó mucho.
Estoy de cuerdo con el conejitocisne en que si no puedes dejar los chuchulucos, siempre queda la vomitada jajaja.
Hasta pronto
Ah, uno que piensa parcialmente como yo: lo único llamativo de las olimpiadas son esos hermosos cuerpos masculinos de lso atletas.
¡Yay! ¡Vacaciones! Yo estoy a mitad de ellas y quiero que se prolonguen hasta el infinito y más allá para hacer todo lo que tengo pendiente. Al igual que tu, quiero perder un par de kilos y dedicarme al "lag" que tengo de revistas y libros. ¡A ver que saldo positivo arrojan estas vacas!
¡Saludos!
PD: Corto pero muy bueno el final de tu post... A veces uno anda así, llorando, pero riendo...
Pfft! Mis vacaciones duraron mucho y no hice nada. A tres semanas de clases se vuelve muy complicado todo, sobre todo si es el último semestre.
Osh! Ya te hice una liga en blog por que nunca me acordaba sí era martinisimisimo, martinsisisisimo, martinisimo punto blogspot punto com, entonces recurria a los comentarios de post que habias hecho para leerte y me daba weba.
Saludos!
Regresaste!!
Dónde estabas?
Me da gusto saber que ahi andas.
Sigues en vacaciones, supongo.
Diviértete hartote.
Publicar un comentario en la entrada