27/08/08

Breve historia de una cogida


Las masturbaciones eran constantes para Mario. En su computadora personal tiene decenas de imágenes de hombres desnudos. Su ilusión obstinada era el hecho de que un hombre, así de agradable como los de sus imágenes, lo penetrara. Le hiciera el amor. Lo hiciera gozar. Y de paso, confirmar si realmente a Mario le gustan los hombres o las mujeres. Ridiculez total.

Un día vinieron los guiños de un hombre hacia Mario. Intercambio de números telefónicos. Llamadas constantes. Risas, sonrisas, alegría. Emoción. Intercambio de palabras. Yo, tú: homosexuales. Mis papás lo saben, los míos todavía no. ¡Qué chido! ¿Cuándo se lo piensas decir? No sé. ¡Qué chido! Miradas constantes. Mario se ilusionaba. El otro quién sabe.

Algunos días. Ni una semana. Mensajes de texto. Te extraño. Me caíste bien. Eres buena onda. Qué estudias. Qué haces. Y una retahíla más. Afán de conocerse. De compenetrarse. De saber qué onda con él, qué onda conmigo. Ilusión al máximo. Ganas de querer verlo otra vez. Mario comenzaba a sentir un revoloteo de mariposas en su estómago. Es casi amor, decía a sus amigos de escuela. Consejos pedía, no los oía. Eran sus asuntos. Quería atención.

Y luego el calor recorrió el cuerpo de Mario. Su mente caliente. Libido. Un mensaje de texto fue la esperanza. Quiero hacer el amor contigo. Quiero relaciones sexuales contigo. Quiero dormir contigo. Quiero sexo. Quiero amor disfrazado de sexo. Sexo. Oh sí. Quiere sexo Mario.

La respuesta: ¿en serio? Una noche quedaron se verse. Y esa noche llegó. Ni la luna ni el viento ni las nubes con forma de corazón. No nada de eso. La búsqueda fue un hotel. El más barato. El más cómodo. Sin tener éxito por un momento. La pareja recorrió calles por unos minutos. Platicando de banalidades. Y por fin el hotel fue el escenario. La televisión encendida.

Previamente Mario se entristeció. Creía que su cita lo había dejado solo. Que tal vez se arrepintió. Pero más tarde lo encontró. Y más tarde, también, estaba esperando usar ese paquete de condones que había comprado por primera vez. Quería acción. Sentía que lo amaba. Sentía que él era el indicado para saber si los hombres eran los suyo.

Ya en el hotel. Besos, caricias. Abrazos. Miradas no de frente. Miradas hacia la televisión. Él miraba su celular mientras Mario pensaba: ¿me amará? Y no, no podía contestarse.

¿Ya? ¿Seguro que quieres hacerlo? Sí, ni un segundo lo pensó Mario. Se abrió de piernas luego de desnudarse ante él. Respiración caliente. Calor de habitación. Ganas de amar. Y pronto sintió el miembro de su cita entre sus nalgas. Entrando. Dolor, dolor. ¿Te gusta? Sí. Y movimientos le siguieron. Dos cuerpos masculinos moviéndose en una cama de hotel. Una cita pasional. Más dolor. Suspensión por un momento. Más besos. Más caricias.

La televisión miraban los dos hasta que Mario no pudo más. ¿Ya no le vas a seguir? Le dijo a su cita. Y aquel volvió a penetrarlo. Satisfacción con un desconocido. Con un hombre al que ni siquiera amaba. Con un pobre ingenuo. Nada de culpas. Si él buscaba sexo, entonces Mario también. Tal para cual. Mario justificaba amor. Movimientos. Gemidos. Gritos ahogados. Un líquido caliente retenido por una funda de látex. La mano de Mario recorría su propio miembro sexual en busca de llegar al clímax. Nada. Ni excitación.

Es de día. Se despiden. Besos. Besos. Yo te amo. Lo siento. Yo no. Yo te quiero. Lo siento. Adiós. Llantos, lágrimas. Arrepentimiento, para nada.


*Cualquier parecido con la realidad no es casualidad, es a propósito.

7 comentarios:

Fargok dijo...

Ah, qué triste.

Por eso hay que pensar con la cabeza de arriba.

Conejitocisne dijo...

Mijo, qué fuerte fuertisimo.
Chale.

Abrazo.

Léo dijo...

Justificaba amor... taaan nombrado en este campo semántico.

IRD dijo...

miraba la tele
yo te amo, lo siento yo yo
arrepentimiento.

genial!!

saludos te acabo de encontrar

Paulus Cerberus dijo...

Muy fuerte y realista. La primera vez no es tal cual la pintan las novelas. Siempre te queda un sabor extraño, como ¿Cuando terminó y porque yo no? y esas clases de sensaciones como ¿Esto era todo?

Pala Labra dijo...

Ah, qué bueno leer esto. Mientras haya una tv prendida, nada qué hacer.

vladilenin dijo...

Martí. Sabes he leido y reelido la breve historia de una cogida.y todavia no entiendo la forma de ser de Mario, ¿cuál es su papel en esta vida? no sé que es lo que ha querido hacer. Si su platica es pura banalidad es por que el es superficial y que pendejo Mario "no sabe lo que quiere"