
Lo más triste es que ni siquiera te despediste. La última llamada no la recuerdo, la borré tanto de mi memoria como de la memoria de mi celular. Al diablo todo, al carajo tú, ellos, tus amigos también. Qué fue lo que pasó. Ni siquiera lo logramos descifrar. Acaso fueron los berrinches obscenos con los que decidiste mutilar la alegría que nos rodeó durante algunas noches algo azucaradas. Qué ingenuo fuí al creer que el algodón de azúcar llamado corazón se comía tan despacio cuando tu ágil mente me mordía hasta el palo. Qué barbaridad el hacer recorridos tan estresantes, tan estúpidos por simples ganas de mirarnos frente a frente riéndonos como dos malditos enfermos que no tienen ni un gramo de decencia. Las cosas, así como empezaron, así terminarán.
Y quiero que sepas, oh amigo del alma, que jamás volveré a hincarme frente a ti para mamarte la verga como pinche desesperado. Y aunque empujabas mi cabeza hacia tu miembro con tanta pasión, jamás, nunca más volveré a arrodillarme ante tu virilidad porque aunque me guste, quiero que lo sepas, no seré un imbécil amándote y mamándote con tanto amor que tú ni siquiera te das cuenta de que el amor, para mí, sí, para mí, significa mucho, significa tanto.
Besos en tus mejillas, besos en tu boca, besos en tus partes ocultas que algún día descrubrí. Besos, sólo eso te puedo mandar, besos.
*Mi vida es un drama.

2 comentarios:
Es normal que no se despidan, que se vayan como si nada, ¿no?
No. No, no sé.
Pero fuera de eso, me agradaron tus posts!
Es normal que no se despidan, que se vayan como si nada, ¿no?
No. No, no sé.
Pero fuera de eso, me agradaron tus posts!
Publicar un comentario en la entrada