
Anoche no pude dormir porque el calor fue tan intento que logró desnudarme para aligerarlo. Pero aún así no dejaba de quejarme, moverme de lado a lado en la cama. Despertar para tomar agua. Refrescarme frente a la ventana. Quitar toda la ropa, colchas, sábanas, almohadas, nada de telas, sólo el colchón en contacto con mi cuerpo. Pero el calor era intenso, cualquier intento por apaciguarlo era en vano. Agua, vaso tras vaso, agua. Nada, todo seguía igual.
A las cuatro treinta de la madrugada volví a despertarme. Me levanté de la cama, encendí el ventilador.
¡Qué estúpido!
He dicho.
A las cuatro treinta de la madrugada volví a despertarme. Me levanté de la cama, encendí el ventilador.
¡Qué estúpido!
He dicho.

1 comentarios:
Jajajaja... es uno de tus primeros posts que me hace reir.
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