
Anoche desperté llorando porque soñé que te ibas de mi lado. Me dolía tanto en el alma pensar que tus besos no disfrutaría más. Lloré como una Magdalena. Tanta conmiseración sentí de mí mismo. Lloré mucho, lloré tanto. Cómo podría explicarme el mundo al vivir sin tus besos. Sin tus labios mojándose con los míos. Sin tus manos acariciándome el rostro, cerrando los ojos. Lloré porque el placer que me provoca el besarte se esfumó al penetrarme ese sueño tan horrible. Caminé llorando porque tus labios no estaban cerca de los míos. Rogué, imploré al cielo para tenerte a mi lado, pero no estabas ahí. Busqué en todas las habitaciones, corrí por todas las calles, toqué muchas puertas, en ningún lado estabas. Lloré al pensar que todo, tus besos, tus manos, tus besos, tu vida, la mía, tus besos, todo eso, todo aquello, era tan sólo un sueño. Pero las lágrimas resbalaron más aprisa cuando me invadió la idea de que tus besos, esos tan hermosos, fueran tan sólo un sueño también.
Y entonces grité. Tiré todo lo que se me pusiera enfrente. Me enojé mucho porque me sentí un completo tonto al pensar que tan sólo en sueños imaginé tus besos. Y que esa humedad era propia de mi sudor, de mi excitación.
Luego escuché una voz decir: ¿qué te pasa?, mi amor. Y abrí los ojos, miré a mi lado, noté que estabas ahí, a mi lado, conmigo, despertando conmigo, amaneciendo junto a mí. No esperé más para besarte, besarte, comerte la lengua, sentir tus labios, mojarme contigo, llorar de alegría, sentirme despierto, saber que los sueños no eran más, sentir la realidad, sentir tus labios. Bésame, como dice la canción, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez.
Y entonces grité. Tiré todo lo que se me pusiera enfrente. Me enojé mucho porque me sentí un completo tonto al pensar que tan sólo en sueños imaginé tus besos. Y que esa humedad era propia de mi sudor, de mi excitación.
Luego escuché una voz decir: ¿qué te pasa?, mi amor. Y abrí los ojos, miré a mi lado, noté que estabas ahí, a mi lado, conmigo, despertando conmigo, amaneciendo junto a mí. No esperé más para besarte, besarte, comerte la lengua, sentir tus labios, mojarme contigo, llorar de alegría, sentirme despierto, saber que los sueños no eran más, sentir la realidad, sentir tus labios. Bésame, como dice la canción, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez.

1 comentarios:
Qué bonito que te acuerdes de mí por las noticias de Colombia. Aunque las noticias no deben ser bonitas, deben ser de guerrilleros muertos y de Uribe peliándose con Chávez y Correa... ¿Por qué no se van a los puños de una vez?
Este post me recuerda una de las sensaciones más gratificantes del mundo, que es cuando te despiertas a eso de las 5:00 de la mañana creyendo que te tienes que levantar temprano, pero te acuerdas que puedes seguir durmiendo, y lo haces. Eso es felicidad... aunque también me ha pasado que me levanto y me baño. Y no sólo una vez.
Te mando un abrazo y te sigo leyendo.
Bye.
Publicar un comentario en la entrada